1
CHACHI
2
KARANKI,KAYAMBI,NATABUELA Y OTAVALO
3
PASTO
4
KAYAMBI Y KITUKARA
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TSACHILA
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MANTA
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COFAN, SIONA, SECOYA o KICHUWA
8
A’I COFAN,AWA,KICHWA,SHUAR,SIEKOPAAI - SECOYA Y
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WAORANI, KICHUWA Y SHUAR
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KICHWA (Napurunas o Napu Runa), WAORANI y SHUAR
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KICHWA
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PURUHA y KICHWA
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CAÑARIS
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KICHWA
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HUANCAVILCA
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SHUAR y ACHUAR
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HUANCAVILCA
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Shuar, Saraguro ,Kichwa, Achuar y Shiwiar.
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KAÑARI
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CHIBULEO,KISAPINCHA,SALASAKA y TOMABELA
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PALTA
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ÉPERA
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SALASAKA
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WARANKA
Explicación
ESMERALDAS-ESMERALDAS :
Casas tradicionales: estructuras de madera (chonta, guadua), techo de paja, sin paredes diseñadas para ventilación en clima lluvioso
Su organización está basada en la “familia ampliada”, con autoridades tradicionales: el Uñi (gobernador) y los Chaitalas como auxiliares.
Hablan el idioma Cha'palaa (familia barbacoana), que tratan de transmitir a las nuevas generaciones frente al proceso de aculturación.
IMBABURA-IBARRA:
Estos cuatro pueblos comparten raíces kichwas y una profunda conexión con la agricultura, la naturaleza y la comunidad. Cada uno conserva identidad propia mediante su vestimenta, rituales, lenguas, organización social y economía. Celebran la vida y la tierra a través de festividades ancestrales, arte popular, medicina tradicional y una fuerte memoria colectiva.
CARCHI-TULCAN:
El Pueblo Pasto habitó los páramos andinos entre los ríos Chota y Guáitara.
Su cultura era politeísta y profundamente vinculada al culto al sol, como lo refleja el sol de ocho puntas en su arte y arquitectura
el comercio.
Eran agricultores y textiles, con mercados regionales donde intercambiaban algodón, oro y mantas, mostrando una economía organizada.
PICHINCHA-QUITO:
Viven en la Sierra norte de Ecuador, en los cantones de Cayambe, Quito, Otavalo, Ibarra, Pimampiro y en la Amazonía de Oyacachi (Pichincha, Imbabura, Napo).
Creencia revitalizada en la Pachamama, los solsticios y equinoccios. Hacen pedidos de lluvia (“wuakchakaray”) gritando en las colinas.
Dieta basada en maíz, frijoles, arveja, cebada, trigo, zapallo, papa oca, habas, complementada con carne y productos industriales.
S. . DE LOS TSACHILAS-SANTO DOMINGO:
Se autodenominan Tsachi (“gente verdadera”) y hablan el idioma tsáfiqui (“palabra verdadera”).
Los Tsáchilas mantienen viva una cultura profundamente conectada con la naturaleza, marcada por un estilo distintivo en vestimenta y pintura corporal, rituales ancestrales de sanación y agradecimiento, música y gastronomía tradicional, además de una creciente apuesta por el turismo comunitario para proteger y difundir su identidad cultural.
MANABI-PORTO VIEJO:
Manta se asienta sobre la cultura manteña (1000 a.C.–1500 d.C.), pueblo de pescadores artesanales, navegantes y comerciantes marítimos, que edificaron estructuras ceremoniales como tronos y sillas con vistas al mar.
Manta ofrece una mezcla vibrante de historia ancestral, vida marina, celebraciones comunitarias y expresión cultural, representando una identidad fuerte del Ecuador costero.
SUCUMBIOS-NUEVA LOJA:
Los pueblos Cofán, Siona, Secoya y Kichwa de Sucumbíos comparten una profunda conexión con la selva amazónica, de la cual dependen para su vida espiritual, cultural y económica. Practican la caza, pesca y agricultura sostenible, y realizan rituales guiados por chamanes que utilizan plantas sagradas como el yagé (ayahuasca) para la sanación y el conocimiento espiritual. Cada uno conserva su lengua ancestral y una rica tradición oral llena de mitos y sabiduría. La vida comunal, el respeto por la naturaleza y la transmisión de saberes a las nuevas generaciones son pilares fundamentales de su identidad.
PASTAZA-PUYO:
Relación espiritual con la naturaleza: todos ven la selva como fuente de vida y sabiduría.
Chamanismo: los yachak o chamanes guían rituales con plantas sagradas como el yagé.
Economía de subsistencia: agricultura, caza, pesca, recolección, y artesanías.
Idioma propio: cada pueblo conserva su lengua ancestral, aunque también muchos hablan español como segunda lengua.
Resistencia cultural: luchan por su autonomía, la protección de la biodiversidad y sus derechos territoriales.
Son, originarios de la Amazonía ecuatoriana (Orellana, Pastaza y Napo), conservan una cultura profundamente conectada con la selva. Son cazadores-recolectores que dominan el uso de cerbatanas, lanzas y plantas medicinales. Su idioma es el wao terero y mantienen una cosmovisión espiritual donde los espíritus del bosque guían la vida diaria. Las comunidades Kichwa amazónicas viven en armonía con su entorno a través del sistema agrícola de la chakra (huerto familiar), y practican rituales con ayahuasca guiados por yachaks (sabios). Su cultura gira en torno a la Pachamama (madre tierra), los ciclos agrícolas y las fiestas tradicionales como el Inti Raymi y Aya Marcay Quilla. Por su parte, los Shuar, habitantes de Morona Santiago y Zamora Chinchipe, tienen una tradición guerrera y espiritual muy fuerte. Practican ceremonias con natem (ayahuasca), creen en el arutam (espíritu protector) y antiguamente realizaban la tsantsa (reducción de cabezas enemigas como símbolo ritual).
Los Kichwa Napurunas, también llamados Napu Runa, habitan principalmente en la región amazónica del Ecuador y mantienen una cultura basada en la agricultura de la chakra , con un fuerte vínculo espiritual con la Pachamama y la naturaleza. Practican rituales ancestrales con plantas sagradas como el ayahuasca guiados por sus yachaks o chamanes, y celebran festividades ligadas a los ciclos agrícolas y al sol. Por su parte, los Waorani son un pueblo originario de la Amazonía que vive en estrecha conexión con la selva, destacando por su conocimiento en caza con cerbatana, medicina tradicional y una cosmovisión animista donde los espíritus de la naturaleza tienen un papel central. Finalmente, los Shuar son reconocidos por su historia guerrera y su espiritualidad basada en el arutam (espíritu protector), realizan rituales con natem (ayahuasca) y mantienen prácticas culturales como la reducción de cabezas (tsantsa), que hoy son valoradas como patrimonio cultural.
COTOPAXI-LATACUNGA:
Los Kichwa son un pueblo indígena que basa su cultura en la agricultura tradicional de la chakra, donde cultivan alimentos como yuca, plátano y maíz. Su cosmovisión está profundamente conectada con la Pachamama (Madre Tierra), y celebran rituales ancestrales guiados por chamanes que utilizan plantas sagradas como el ayahuasca para sanar y fortalecer a la comunidad. Además, mantienen vivas sus lenguas, música, danzas y festividades que reflejan su identidad y relación armoniosa con la naturaleza.
CHIMBORAZO-RIOBAMBA:
Los Puruha, originarios de la región interandina del Ecuador, tienen una rica tradición basada en la agricultura ancestral, cultivando maíz, papas y otros tubérculos, junto con una profunda cosmovisión andina que honra a la Pachamama y los apus (espíritus de las montañas). Sus festividades incluyen rituales agrícolas y celebraciones de solsticios que refuerzan el vínculo con la tierra y la comunidad. Por otro lado, los Kichwa, habitantes de la Amazonía ecuatoriana, mantienen una cultura centrada en la agricultura de la chakra y prácticas chamánicas con plantas sagradas como el ayahuasca, fortaleciendo su conexión espiritual con la naturaleza. Ambos pueblos conservan sus lenguas ancestrales, tradiciones orales, música y danzas que reflejan su identidad cultural y su relación armoniosa con el entorno natural.
AZUAY-CUENCA:
Los Cañaris son un pueblo indígena del sur del Ecuador, con una profunda herencia ancestral que se remonta a tiempos preincaicos. Su cultura está basada en la agricultura tradicional, cultivando maíz, papas, y otros cultivos andinos, y mantienen un fuerte vínculo con la tierra y la naturaleza a través de rituales dedicados a la Pachamama y las fuerzas de la naturaleza. Los Cañaris son reconocidos por su habilidad en la artesanía, especialmente en tejidos y cerámica, y sus festividades reflejan la mezcla de tradiciones ancestrales con influencias coloniales, como la celebración del Inti Raymi (fiesta del sol) y la fiesta de San Juan. Su lengua original, el cañari, está en proceso de revitalización, mientras que el kichwa y el español son también hablados en sus comunidades.
TUNGURAHUA-AMBATO:
Los Kichwa de Tungurahua, asentados en la región central andina alrededor de Ambato, conservan una rica tradición agrícola basada en el cultivo de maíz, papas y otros tubérculos en terrazas y parcelas comunales. Su cultura está marcada por un fuerte vínculo con la Pachamama y los ciclos agrícolas, celebrados con festividades como el Inti Raymi y otras ceremonias ancestrales que incluyen música, danza y ofrendas a la tierra. Además, mantienen su lengua kichwa y expresan su identidad a través de la artesanía textil y la transmisión oral de mitos y saberes ancestrales.
GUAYAS-GUAYAQUIL:
Los Huancavilcas fueron un antiguo pueblo indígena que habitó la región costera del Ecuador, especialmente en la zona del actual Guayaquil. Eran reconocidos por su habilidad en la pesca, navegación y la elaboración de cerámicas finas, además de su organización social y estructuras políticas propias. Su cultura incluía rituales para honrar a la naturaleza, especialmente al mar y a la Pachamama, y desarrollaron tradiciones vinculadas a la agricultura y la recolección. Aunque su civilización fue absorbida en gran parte por la colonización, su legado perdura en la identidad cultural y en algunas prácticas ancestrales de la costa ecuatoriana.
MORONA SANTIAGO-
MACAS:
Los Shuar y los Achuar son pueblos indígenas amazónicos que habitan principalmente en las provincias de Morona Santiago, Zamora Chinchipe y Pastaza. Ambos comparten raíces culturales y lingüísticas que pertenecen a la familia jívara. Su tradición está marcada por un profundo vínculo con la selva, la cual consideran sagrada y vital para su supervivencia. Practican el chamanismo, utilizando plantas sagradas como el natem (ayahuasca) para ceremonias de sanación y conexión espiritual. Los Shuar son conocidos por la práctica ancestral de la tsantsa (reducción ritual de cabezas), que simboliza poder y protección, mientras que los Achuar mantienen rituales similares, aunque con variaciones propias. Su organización social se basa en comunidades autónomas que promueven la solidaridad y la defensa del territorio. Celebran festividades ligadas a la naturaleza y sus ciclos, y mantienen vivas sus lenguas y tradiciones.
SANTA ELENA-SANTA ELENA :
Los Huancavilcas fueron un pueblo indígena que habitó la península de Santa Elena, en la costa occidental de Ecuador. Su cultura se caracteriza por ser grandes navegantes y pescadores, con un profundo conocimiento del mar y los ríos, lo que les permitió desarrollar una economía basada en la pesca artesanal y el comercio marítimo. Eran expertos en la construcción de balsas y embarcaciones para desplazarse y transportar productos. Además, tenían una rica tradición en la elaboración de cerámica y tejidos con diseños geométricos, usados tanto en la vida cotidiana como en rituales. Los Huancavilcas rendían culto a la naturaleza, especialmente al mar, y realizaban ceremonias para pedir buenas cosechas y pesca abundante. Su legado cultural sigue presente en las comunidades costeras de Santa Elena, en prácticas, fiestas y tradiciones que honran a sus ancestros.
ZAMORA CHINCHIPE-ZAMORA:
Los Shuar y Achuar, pueblos amazónicos, se destacan por su fuerte cosmovisión animista y chamanismo, donde plantas sagradas como el ayahuasca juegan un papel central en sus rituales de sanación y conexión espiritual. Los Saraguro, ubicados en la Sierra sur, conservan tradiciones ancestrales andinas, como la agricultura en terrazas, vestimenta tradicional y festividades que honran a la Pachamama y los Apus. Por su parte, los Kichwa amazónicos practican la agricultura de la chakra y celebran ceremonias vinculadas con la naturaleza y el sol, manteniendo vivas sus lenguas y costumbres. Finalmente, los Shiwiar, también amazónicos, son expertos en la caza y pesca tradicional, con una rica espiritualidad ligada al bosque y a los animales, y mantienen sistemas comunales que fortalecen su identidad cultural y su vínculo con la tierra.
CAÑAR-AZOGUES:
Los Kañaris son un pueblo indígena ancestral que habita la provincia de Cañar y zonas aledañas en la Sierra sur del Ecuador. Su cultura está profundamente ligada a la agricultura tradicional, cultivando maíz, papas y otros tubérculos en terrazas construidas en las montañas. Practican rituales que honran a la Pachamama (Madre Tierra) y a los Apus (espíritus de las montañas), manteniendo vivas festividades como el Inti Raymi, la fiesta del sol, que celebra el ciclo agrícola y la renovación de la vida. Son reconocidos por su lengua kichwa y por conservar tradiciones orales, música y danzas típicas que reflejan su identidad cultural. Además, los Kañaris destacan por sus conocimientos en arquitectura preincaica, como el complejo arqueológico de Ingapirca, que refleja su historia y cosmovisión.
LOS RIOS-BABAHOYO:
Los pueblos indígenas Chibuleo, Kisapincha, Salasaka y Tomabela de la provincia de Los Ríos conservan una rica tradición basada en la agricultura ancestral, cultivando principalmente maíz, yuca y otros productos andinos y tropicales. Sus comunidades mantienen fuertes lazos sociales y culturales expresados en festividades que combinan rituales ancestrales con creencias católicas, donde la Pachamama es honrada como madre tierra. Son reconocidos por sus tejidos, música y danzas tradicionales, que reflejan su identidad y conexión con la naturaleza y sus ancestros. Estas culturas se esfuerzan por preservar su lengua, costumbres y formas de vida en un contexto de cambio y modernidad.
LOJA-LOJA:
Los Palta fueron un pueblo indígena que habitó la región sur de Ecuador, principalmente en la provincia de Loja. Su cultura se basaba en la agricultura, cultivando maíz, frijol, yuca y otros productos, además de la caza y pesca en sus territorios. Eran expertos en la elaboración de cerámicas y tejidos con diseños propios, y tenían una organización social con líderes comunitarios y rituales relacionados con la naturaleza y los ciclos agrícolas. La cosmovisión palta incluía el respeto a la Pachamama y a los ancestros, celebrando festividades que marcaban las estaciones y la siembra. Aunque fueron absorbidos culturalmente tras la conquista, su legado permanece en tradiciones locales y en la toponimia de la región.
EL ORO-MACHALA:
Los Épera son un pueblo indígena amazónico que habita en la provincia de El Oro y zonas cercanas en la costa sur del Ecuador. Su cultura está profundamente vinculada con la naturaleza, practicando la caza, pesca y recolección en la selva y bosques tropicales. Conservan tradiciones ancestrales que incluyen rituales chamánicos, donde el yagé (ayahuasca) es utilizado para sanación y comunicación espiritual. Su lengua, el épera, forma parte de la familia lingüística Chocoana y es un pilar fundamental de su identidad cultural. Además, los Épera tienen una organización comunitaria basada en la cooperación y el respeto mutuo, celebrando festividades que reflejan su relación con la Pachamama y los ciclos de la naturaleza. Sus artesanías, música y vestimenta tradicional reflejan la riqueza de su herencia cultural y su conexión con el entorno natural.
GALAPAGOS-PT. BAQUERIZO MORENO:
Los Salasaka en Galápagos son una comunidad indígena kichwa que migró desde Tungurahua y ha mantenido vivas sus raíces culturales en el archipiélago. Conservan su idioma kichwa, sus vestimentas tradicionales y prácticas ancestrales como la minga (trabajo comunitario) y el respeto a la Pachamama. A través de la agricultura familiar, la artesanía textil y las festividades como el Inti Raymi, celebran su identidad y fortalecen la unidad comunitaria, fusionando su herencia andina con la vida insular en armonía con la naturaleza.
BOLIVAR-GUARANDA :
Los Waranka (también llamados Warankas) del cantón Guaranda, en Bolívar, son una comunidad kichwa en proceso de recuperación y fortalecimiento de su identidad cultural.
Su cosmovisión anda enraizada en la Pachamama y el trabajo comunitario, visible en fiestas como el Carnaval de Guaranda, donde se combinan música tradicional (bombos, cachos, pingullo), bailes y bebidas ancestrales como la chicha y el aguardiente “pájaro azul” . En su vestimenta destacan los ponchos tejidos a mano, anacos plisados y blusas bordadas con símbolos de la naturaleza, que expresan la dualidad entre el día y la noche . Se organizan mediante asambleas comunales y cabildos, integrados en federaciones como FECAB‑BRUNARI y ECUARUNARI, gestando iniciativas para fortalecer la agricultura, ganadería, artesanías y turismo comunitario (como en el Centro Tinku, con ceremonias de temazcal y pachamanka)
secretaria pueblos y nacionalidad.
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