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Sobre esta actividad
Había una vez un pequeño zorro llamado Tito.
Todas las noches miraba al cielo y veía una estrella brillante.
—“¡Qué bonita eres! Siempre me acompañas,” decía Tito.
Un día, la estrella no apareció.
El cielo estaba oscuro y Tito se sintió solo.
Buscó por el bosque, preguntó a los búhos y a los grillos, pero nadie sabía dónde estaba la estrella.
Entonces Tito pensó:
—“Aunque no la vea, sé que sigue ahí. Las estrellas nunca se van, solo se esconden.”
Con esa idea, Tito dejó de estar triste.
Jugó con sus amigos, corrió por el bosque y cada noche miraba al cielo con esperanza.
Y un día, la estrella volvió a brillar más fuerte que nunca.
Todas las noches miraba al cielo y veía una estrella brillante.
—“¡Qué bonita eres! Siempre me acompañas,” decía Tito.
Un día, la estrella no apareció.
El cielo estaba oscuro y Tito se sintió solo.
Buscó por el bosque, preguntó a los búhos y a los grillos, pero nadie sabía dónde estaba la estrella.
Entonces Tito pensó:
—“Aunque no la vea, sé que sigue ahí. Las estrellas nunca se van, solo se esconden.”
Con esa idea, Tito dejó de estar triste.
Jugó con sus amigos, corrió por el bosque y cada noche miraba al cielo con esperanza.
Y un día, la estrella volvió a brillar más fuerte que nunca.
Creada por
Norka Nicole Gavino Mayta
Perú
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