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Sobre esta actividad
Había una vez una zorrita llamada Zuri, curiosa y alegre, que vivía en un bosque lleno de árboles altos y flores de colores. Zuri siempre soñaba con descubrir lugares nuevos, pero sus amigos le decían: —“Ten cuidado, el bosque es muy grande.”
Un día, mientras jugaba cerca del río, vio una luz brillante que se movía entre los arbustos. Era una luciernaga mágica llamada Lía. —“Hola, Zuri. ¿Quieres acompañarme? Te mostraré un secreto del bosque.”
Zuri, emocionada, aceptó. Caminaron juntas y pronto llegaron a un claro donde los animales se reunían cada noche para cantar. Allí estaban el búho sabio, el conejo saltarín y la tortuga Lina. Todos saludaron a Zuri con alegría.
Pero de repente, el viento sopló fuerte y apagó las luces de las luciérnagas. El bosque quedó oscuro y los animales se asustaron. Zuri pensó rápido: recordó que cerca del río había flores que brillaban en la oscuridad. Corrió hasta allí, recogió algunas y las colocó en el centro del claro. Las flores iluminaron todo el lugar, y los animales pudieron seguir cantando y bailando.
El búho dijo: —“Gracias, Zuri. Hoy aprendimos que la valentía y la imaginación pueden traer luz incluso en la oscuridad.”
Zuri sonrió feliz. Desde entonces, cada vez que los animales se reunían, ella llevaba flores brillantes para que nunca faltara la luz. Y así, el bosque mágico se convirtió en un lugar aún más alegre y seguro.
Un día, mientras jugaba cerca del río, vio una luz brillante que se movía entre los arbustos. Era una luciernaga mágica llamada Lía. —“Hola, Zuri. ¿Quieres acompañarme? Te mostraré un secreto del bosque.”
Zuri, emocionada, aceptó. Caminaron juntas y pronto llegaron a un claro donde los animales se reunían cada noche para cantar. Allí estaban el búho sabio, el conejo saltarín y la tortuga Lina. Todos saludaron a Zuri con alegría.
Pero de repente, el viento sopló fuerte y apagó las luces de las luciérnagas. El bosque quedó oscuro y los animales se asustaron. Zuri pensó rápido: recordó que cerca del río había flores que brillaban en la oscuridad. Corrió hasta allí, recogió algunas y las colocó en el centro del claro. Las flores iluminaron todo el lugar, y los animales pudieron seguir cantando y bailando.
El búho dijo: —“Gracias, Zuri. Hoy aprendimos que la valentía y la imaginación pueden traer luz incluso en la oscuridad.”
Zuri sonrió feliz. Desde entonces, cada vez que los animales se reunían, ella llevaba flores brillantes para que nunca faltara la luz. Y así, el bosque mágico se convirtió en un lugar aún más alegre y seguro.
Creada por
Steysi Fernanda Paucara Adrian
Estados Unidos
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