Relacionar Columnas ANTOLOGÍA 1Versión en línea ANTOLOGÍA DE TEXTOS. por Jennifer Andrino Lobo 1 El dulce lamentar de dos pastores, Salicio juntamente y Nemoroso, he de cantar, sus quejas imitando; cuyas ovejas al cantar sabroso estaban muy atentas, los amores, de pacer olvidadas, escuchando. 2 Quiere un hombre, quiere un hombre d’estos hombres ya curtíos por el frío del invierno, y tostaos por el sol de meyodía, y bañaos po las aguas de febrero, y besaos po la luna cuando duermen en las eras, junt’al trillo, cara’l cielo. 3 Hombres necios que acusáis a la mujer, sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis; 4 Embrazaron los escudos delante del corazón, las lanzas ponen en ristre envueltas en su pendón, todos inclinan las caras por encima del arzón1 [...] A grandes voces decía el que en buen hora nació: «¡Heridlos, mis caballeros, por amor del Creador, aquí está el Cid, don Rodrigo Díaz el Campeador». 5 ¿Quién hace al tuerto galán y prudente al sin consejo? [...] ¿Quién hace de piedras pan, sin ser el Dios verdadero? [...] ¿Y quién lo de abajo arriba vuelve en el mundo ligero? 6 ¿Qué es poesía? −dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú. 7 Nadie se atreve a salir; la plebe grita indignada, las damas se quieren ir porque la fiesta empezada no puede ya proseguir. 8 En la redonda encrucijada, seis doncellas bailan. Tres de carne y tres de plata. Los sueños de ayer las buscan, pero las tiene abrazadas un Polifemo de oro. ¡La guitarra! 9 Cebolla, luminosa redoma, pétalo a pétalo se formó tu hermosura, escamas de cristal te acrecentaron y en el secreto de la tierra oscura se redondeó tu vientre de rocío. 10 Toda esta vida es hurtar, no es el ser ladrón afrenta, que como este mundo es venta, en él es propio el robar. Nadie verás castigar porque hurta plata o cobre: que al que azotan es por pobre de suerte, favor o trazas. Este mundo es un juego de bazas, que solo el que roba, triunfa y manda. 11 Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento. [...] No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida. Luis Chamizo, El miajón de los castúos Francisco de Quevedo Francisco de Quevedo Gustavo A. Bécquer Sor Juana Inés de la Cruz Garcilaso de la Vega Federico García Lorca, Poema del cante jondo Cantar de Mio Cid Miguel Hernández Pablo Neruda Nicolás F. Moratín