“En
efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron
constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán
constituidos justos. La ley, en verdad, intervino para que abundara el delito;
pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia; así, la mismo que el pecado
reinó en la muerte, así también reinaría la gracia en virtud de la justicia
para vida eterna por Jesucristo nuestro Señor”. (Rm. 5,19-21).
El Bautismo es el primero y principal sacramento
del perdón de los pecados porque nos une a Cristo muerto por nuestros pecados y
resucitado para nuestra justificación (cf. Rm 4, 25), a fin de que
"vivamos también una vida nueva" (Rm 6, 4) (CII 977).Mediante el
Bautismo, primer sacramento de la fe, la vida, que tiene su fuente en el Padre
y se nos ofrece por el Hijo, se nos comunica íntima y personalmente por el
Espíritu Santo en la Iglesia. El Bautismo «nos da la gracia del nuevo
nacimiento en Dios Padre por medio de su Hijo en el Espíritu Santo. » (CIC 683).