consiste
en un proceso docente semipresencial; esto significa que un curso dictado en
este formato incluirá tanto clases presenciales como actividades de e-learning.
Desde su presencia en el contexto educativo, el Blended Learning emerge como
una modalidad con identidad propia. Conforme a su evolución, discurre por
contextos configurados por la presencialidad y virtualidad. En un primer
estadio, se sitúa como una modalidad mixta o de combinación; posteriormente
avanzo a una integración, que supuso la dilución de sus componentes. La
progresiva evolución social, tecnológica y cultural hacia la convergencia,
entendida como una estrategia de integración de sistemas para la redefinición
de la industria del conocimiento, aporta en la actualidad, un nuevo norte a la
modalidad, dada la confluencia de las mediaciones pedagógicas y tecnológicas en
el proceso formativo. Este posicionamiento lo ubica dentro de una nueva
tendencia, que más que una posibilidad, representa una realidad más explicable
sobre el devenir del Blended Learning.