Y les dijo: «Id
por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación». El que crea y
sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. (Mc 16,15-16).
«Yo os aseguro:
todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis
en la tierra quedará desatado en el cielo. (Mt 18,18).
Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo
bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: «Tomad, comed, éste es
mi cuerpo». Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo:
«Bebed de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada
por muchos para perdón de los pecados. (Mt 26,26-28). «Haced esto en recuerdo mío» (Lc 22, 19b).
«¡Simón, Simón!
Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo; pero yo he rogado
por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a
tus hermanos». (Lc 22,31-32).
Convocando a los Doce, les dio autoridad y poder
sobre todos los demonios, y para curar enfermedades; y los envió a proclamar el
Reino de Dios y a curar. (Lc 9,1-2).
Tened todos en
gran honor el matrimonio, y el lecho conyugal sea inmaculado; que a los fornicarios
y adúlteros los juzgará Dios. (Hb 13,4).
La Iglesia concede una gran
importancia a la presencia de Jesús en las bodas de Caná. Ve en ella la
confirmación de la bondad del matrimonio y el anuncio de que en adelante el
matrimonio será un signo eficaz de la presencia de Cristo. (CIC 1613).
El signo del agua
convertida en vino en Caná (cf. Jn 2,11) anuncia ya la Hora de la
glorificación de Jesús. Manifiesta el cumplimiento del banquete de las bodas en
el Reino del Padre, donde los fieles beberán el vino nuevo (cf. Mc 14,25)
convertido en Sangre de Cristo. (CIC 1335).
El
Evangelio nos revela cómo María ora e intercede en las bodas Caná (cf. Jn 2,
1-12) la madre de Jesús ruega a su Hijo por la escasez en el banquete, signo de otro banquete, el de las bodas del Cordero que da su Cuerpo y
su Sangre por la Iglesia, su Esposa. (CIC 2618).
Alegrémonos
y regocijémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y
su Esposa se ha engalanado y se le ha concedido vestirse de lino deslumbrante de
blancura, el lino son las buenas acciones de los
santos. (Ap 19,7-8).