Quien
dice "Yo creo", dice "Yo me adhiero a lo que nosotros
creemos". La comunión en la fe necesita un lenguaje común de la fe,
normativo para todos y que nos una en la misma confesión de fe. (CIC 185).
Los símbolos de la fe, también llamados «profesiones de fe» o «Credos»,
son fórmulas articuladas con las que la Iglesia, desde sus orígenes, ha
expresado sintéticamente la propia fe. (CCIC 33).
Los símbolos de la fe
más antiguos son los bautismales. Puesto que el Bautismo se administra
«en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19),
las verdades de fe allí profesadas son articuladas según su referencia a las
tres Personas de la Santísima Trinidad. (CCIC 34).
El mundo ha sido creado
para gloria de Dios. Él ha querido manifestar su bondad, verdad y belleza.
Mientras las criaturas han recibido de Él todo
su ser y su poseer, sólo Dios es en sí mismo la
plenitud del ser y de toda perfección. Él es «el que es», sin origen y sin fin,
el que transciende el mundo y la historia.(CCIC 39).
Él es quien ha hecho
cielo y TIERRA. Él
es el Dios fiel, siempre cercano a su pueblo para salvarlo. Él es el Santo por excelencia, «rico en
misericordia» (Ef 2, 4), siempre dispuesto al perdón. Dios es el Ser
espiritual, trascendente, omnipotente, eterno, personal y perfecto. Él es la
verdad y el amor.(CCIC 40).
Dios en sí mismo
«es amor» (1 Jn 4, 8.16), que se da completa y gratuitamente; que «tanto
amó al mundo que dio a su Hijo único para que el mundo se salve por él» (Jn 3,
16-17).
Al mandar a su Hijo y al Espíritu Santo, Dios revela que Él mismo es eterna
comunicación de amor.
Dios es la Verdad misma y como
tal ni se engaña ni puede engañar. «Dios es luz, en Él no hay tiniebla alguna»
(1 Jn 1, 5). El Hijo eterno de Dios, sabiduría encarnada, ha sido
enviado al mundo «para dar testimonio de la Verdad» (Jn 18, 37). (CCIC 41).
Creer en Dios, el Único,
comporta: conocer su grandeza y majestad; vivir en acción de gracias; confiar
siempre en Él, incluso en la adversidad; reconocer la unidad y la verdadera
dignidad de todos los hombres, creados a imagen de Dios; usar rectamente de las
cosas creadas por Él.