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Cómo crear juegos para clases virtuales (2021): Ejemplos y 10 trucos para sacarles el máximo partido

07 de julio de 2021

Un profesor hace con la mano el señal de OK durante una clase virtual

El juego y el aprendizaje van de la mano prácticamente desde que nacemos. En Educaplay lo sabemos y por eso hemos hecho que esta sea nuestra razón de ser.

Jugar no sólo tiene porque ser un oasis de diversión para desconectar en medio del desierto de una clase tediosa, sino que puede ser un vehículo para mantener al alumnado motivado al mismo tiempo que aprende.

Si en una clase presencial ya es difícil mantener a tus estudiantes atentos, activos y participativos, en una clase virtual lo es mucho más, puesto que las distracciones se multiplican.

En este contexto, los juegos online bien diseñados pueden ser un gran aliado en tu enseñanza.

A continuación te ofrecemos 10 ideas para que tus juegos para clases virtuales sean un éxito, ya sea una ruleta de palabras, un crucigrama, un mapa interactivo o cualquiera de los que se te ocurran dentro o fuera de Educaplay.

 

#1 Ten claro qué quieres hacer y cómo

Cuando creas un juego para hacer online, la parte más importante del trabajo es tener claro al 100% qué es lo que quieres hacer.

Romper el hielo al empezar la clase, repasar antes de un examen, presentar un contenido de una forma más visual e interactiva, aplicar sus nuevos conocimientos a un nivel más abstracto, animarles a trabajar juntos para solucionar un problema…

Jugar por jugar no está mal, pero la experiencia será mucho mejor para ti y para ellos si lo has diseñado teniendo en mente un objetivo dentro de la fase de aprendizaje.

Ahora que ya tienes claro el qué, dedícale un tiempo al cómo. Aquí es donde entra en juego tu creatividad.

Lo sencillo a veces es lo mejor. Por eso, en Educaplay te ofrecemos 16 juegos diferentes (¡y subiendo!) que se adaptan a muchas necesidades, para que con unos pocos clics lo personalices con tu contenido.

No intentes hacer el juego perfecto, sino uno que sea efectivo para lo que quieres hacer.

Tienes a tu disposición múltiples recursos para crear y editar tus propias imágenes, infografías, videos, o audios, empezando por algo tan sencillo como la herramienta Recortes.

Los tienes online o para descargar, con más o menos prestaciones, adaptados a un nivel mayor o menor de dificultad...

También hay bibliotecas de imágenes y vídeos gratis y con un aspecto profesional para que encuentres los materiales más adecuados a lo que quieres hacer.

 

#2 Da un sello personal a tus contenidos

Una estudiante jugando un juego educacional en su tablet

En un mundo digital donde cada vez es más fácil sentirse como un número, los estudiantes valoran que los materiales que elaboras para ellos tengan un toque personal.

Mi profesor de literatura se apellidaba Domínguez y firmaba sus materiales poniendo en una esquina “Sundayez me fecit”. Era una tontería pero el juego de palabras con su apellido en inglés y latín nos parecía divertido y más de veinte años más tarde aún lo recordamos con nuestros amigos.

Tus juegos serán más atractivos y divertidos para tus alumnos si enriqueces los materiales con elementos que sean referencias locales o del centro educativo, a uno mismo o a los estudiantes, a bromas internas, a eventos de la actualidad, a iconos de su generación, o cosas por el estilo. Seguro que tus estudiantes valoran ese toque de exclusividad.

Es evidente que hay que hacerlo evitando faltar al respeto a nadie, ¡y menos a los estudiantes!, e intentando que no se vea forzado.

Vas a tener oportunidades de sobra para hacerlo, como por ejemplo a la hora de hacer que una de las cuatro posibles respuestas de una pregunta tipo test sea obviamente incorrecta.

Las relaciones humanas son una de las partes más importantes del aprendizaje. A falta de cercanía física, tus materiales pueden crear una de emocional.

 

#3 Mecánica simple, instrucciones claras

A menudo las personas creadoras estamos tan inmersas en nuestro juego y tan familiarizadas con él que se nos hace difícil recordar que el resto del mundo no está en nuestra cabeza.

Por eso puede ocurrirte que una cosa que a ti te parezca de sentido común, en realidad no lo sea y por tanto necesite de explicaciones para que se complete con éxito.

No hay nada más frustrante que dedicar un tiempo a crear algo útil y que pierda su utilidad porque no se han dado las instrucciones precisas para sacar el máximo provecho de ello.

Esto es especialmente relevante en las clases online, donde el lenguaje corporal y el feedback están limitados (y por tanto también la capacidad de explicar y de corregir a alguien si no está jugando como tiene que hacerlo).

En este contexto suele ser verdad que menos es más. Si hacemos el juego demasiado complicado será más fácil que sus jugadores se confundan. Intenta simplificar todo lo que sea simplificable y te ahorrarás disgustos.

Por otro lado, no escatimes en explicaciones. Ponte en la piel de alguien que ve tu juego por primera vez.

Si dudas sobre si algo se va a entender correctamente, lo más probable es que no se entienda. Haz los cambios que debas y prepara las mejores instrucciones posibles.

 

#4 No te pases de dificultad

Cubos de rubik con diferentes niveles de dificultad

Si mientras estás creando el juego tienes dudas de si el contenido será demasiado difícil, probablemente lo sea.

Calcular la dificultad de un juego para una clase virtual es todo un arte. Lo ideal es conseguir dar en la diana con el nivel adecuado para la gran mayoría de los estudiantes, pero no siempre se consigue.

Si es demasiado fácil, la motivación de los jugadores será menor. Pero si es demasiado difícil, los jugadores se bloquearán, el juego no avanzará, dejará de ser divertido y se producirán silencios que son incluso más incómodos en una clase virtual que en una de presencial.

Es más peligroso pasarse de dificultad que quedarse corto. Por eso, ante la duda es mejor pecar de lo segundo. Te asegurarás de tener implicados a los jugadores y jugadoras de todos los niveles, y evitarás que haya estancamiento.

Es difícil corregir la situación ante un juego demasiado difícil. En cambio, si es demasiado fácil, siempre puedes hacer otras cosas sobre la marcha para aumentar la motivación como animarles a que lo hagan en un tiempo menor, a que lo hagan sin cometer ningún fallo…

Por cierto, no tengas prisa por acabar el juego. Si crees que tiene que ir rápido porque estás desperdiciando tiempo de aprender, eso significa que el juego no es el adecuado.

 

#5 Haz una prueba antes de empezar

A menudo una partida de prueba es la mejor explicación que puedes dar a tus jugadores.

En Educaplay lo tienes fácil, ya que puedes buscar un ejemplo a medida entre los más de 4 millones de juegos que tienes en el repositorio.

Por ejemplo, antes de hacer un juego de Relacionar mosaico sobre los ríos de España a tus alumnos de quinto de primaria, puedes compartir tu pantalla y hacer de ejemplo uno sobre las cordilleras ibéricas que hayas encontrado con el buscador.

Si no hay nada similar puedes duplicar el juego que ya tienes hecho y cambiar el contenido, o simplemente jugar juntos la primera fase del juego.

La idea es que cuando empiecen los alumnos no tengan que preocuparse por entender la dinámica del juego para que se puedan concentrar en el contenido.

 

#6 Dales premios (virtuales)

Un trofeo como recompensa a la ganadora o ganador de un juego online

La perspectiva de ganar un juego es motivadora de por sí, pero si hay un premio que lo certifique la cosa aún se pone más interesante.

No es necesario que te gastes nada de dinero en el premio. Basta por ejemplo con una chapa virtual diseñada por ti. Puedes hacerlo fácilmente con herramientas como Badge Design.

También puedes recompensarla “perdonándole” alguna de las tareas que tienen para hacer en casa ese día (ya habrá demostrado que ha aprendido el contenido).

Ofrecer puntos extra para la nota final es otro clásico que nunca falla.

Como puedes ver, la imaginación es el límite, y no el dinero.

 

#7 Deja las notas para los juegos fuera de clase

Regalar puntos extra a los ganadores es una gran idea para aumentar su motivación. Sin embargo, si asocias una nota concreta a un juego durante una clase virtual, existe el peligro de que se perciba más como un examen o una prueba que como un juego.

Por eso, nuestro consejo es que dejes las notas para las tareas que los estudiantes hacen fuera de las clases.

Es normal que quieras evaluar los conocimientos de los alumnos y la manera en la que saben aplicarlos. Sin embargo, creemos que el mejor momento para esto no es en un juego durante una clase virtual.

Recomendamos que en todo caso des a tu alumnado notas de participación del global de la sesión, y no del juego en concreto.

Eso sí, de todas formas puedes ver las puntuaciones de tus jugadores si juegan mediante un reto o siempre que se identifiquen antes de jugar.

 

 #8 Convierte a tus estudiantes en creadores de juegos

Un estudiante creando un juego durante una clase virtual

Cada vez que enseñamos algo a alguien aprendemos alguna cosa. Por eso, es buena idea que pruebes de invertir los papeles e involucrar a los estudiantes también en la creación de las actividades.

Hay muchas formas de hacerlo. Si trabajas con un grupo, puedes empezar por ejemplo compartiendo tu pantalla y haciendo que cada estudiante aporte una pregunta y respuesta de un crucigrama, mientras vas creando el juego en vivo.

Una vez habéis generado una conjuntamente, puedes hacer que cada estudiante cree la suya propia, y que la comparta con los compañeros para que cada uno juegue las actividades de los otros.

Con las actividades de Educaplay puedes hacer un reto agrupando todas las actividades que han hecho, para que lo jueguen a la vez y puedas ver en vivo quién va en cabeza. Esta es una forma ideal de acabar esta dinámica.

 

#9 Jugar en grupo

La unión hace la fuerza. Haz que jueguen juntos al mismo juego y verás cómo su atención y diversión sube de nivel.

Si tienes varias clases en un mismo curso, añade un elemento de competición diciéndoles que vas a comparar su puntuación con la de otras clases y vas a premiar a la que gane.

Comparte tu pantalla con la actividad y pídeles que te den las respuestas.

Si tienes pocos alumnos en la clase virtual pueden hacerlo con la voz, pero si son muchos quizá la situación se vuelva muy caótica. En este caso, puedes beneficiarte de la función chat para que te den las respuestas por escrito.

Si has preparado más de un juego a la vez, puedes ir dando el control a varios estudiantes. Haz que compartan su pantalla para todos, y que sean ellos mismos los que pidan la colaboración de sus compañeros.

Tu papel en este caso será el de animarles y asegurarte de que todo va sobre ruedas, dar feedback sobre el porqué de las respuestas, o corregir la situación si el juego se estanca.

 

#10 Feedback después del juego

Comenta la jugada después de acabar. Es bueno que tus jugadores y jugadoras te den feedback sobre el juego, y tú a ellos sobre cómo lo han hecho y sobre las dudas que no hayan quedado resueltas.

“¿Os ha gustado?” es una pregunta que aporta poco valor. Sea que sí o que no, lo vas a notar con su actitud y de todas formas es muy probable que nadie responda “no me ha gustado” en el transcurso de una clase virtual.

Si la dinámica es buena, los comentarios van a surgir solos. En ese caso sólo tienes que escucharlos. Déjales tiempo para comentarlo sin prisas para ir a la siguiente tarea, e interviene si necesitas que te concreten o aclaren algo de lo que han dicho.

Si esto no ocurre, diles qué te ha sorprendido positivamente y explícales qué expectativas tenías cuando algo no ha pasado como preveías. Si el juego consistía en preguntas de opción múltiple, apúntate las incorrectas para darles otra oportunidad al final.

El vínculo entre compañeros y maestros es lo más importante en la educación. Si el juego ha servido para profundizarlo, habrá sido un éxito.

 

Conclusiones

No es necesario sacrificar tiempo de aprendizaje por tiempo de juego en las clases online. Ni siquiera necesitas priorizar uno sobre el otro. Si se hace bien, tu alumnado se divertirá y aprenderá al mismo tiempo sin darse cuenta de ello.

Experimenta y deja que experimenten, pero no intentes inventar la rueda de nuevo y siempre ten un objetivo de aprendizaje en la cabeza.

Invierte tu tiempo y creatividad pensando en el contenido. Es decir, en cómo el juego va a aumentar y poner a prueba los conocimientos y la experiencia de tus estudiantes. Deja que nosotras las plataformas de tecnología educativa nos encarguemos de la mecánica del juego.

El alumnado va a valorar más los detalles del juego que les hablan directamente y personalmente a ellos que la calidad del diseño.

Sigue estos consejos o simplemente sigue a tu instinto y hazlo a tu manera. Sea como sea, ¡tírate a la piscina y diviértete con tus estudiantes!

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